Historia de Los Sansanitos
Relato, Recortes y Fotos enviadas por Roberto Bublik
Un día cualquiera del año 1962 en el mural del patio central de la Casa Central donde nuestra Federación de Estudiantes colgaba sus comunicaciones y afiches, apareció el siguiente aviso: “A todos los estudiantes que sepan interpretar algún instrumento musical se les invita a una reunión en el Hall del segundo piso después del horario de clases”
La historia que sigue a continuación tiene su origen en este aviso y abarca un periodo de casi 10 años de visa sansana.
El mencionado aviso resultaba bastante curioso e intrigante. Estábamos acostumbrados a los murales de las ramas de deporte, a alguna elección de la federación y comunicados oficiales por cuotas atrasadas, pero algo musical resultaba francamente exótico. Convencidos que nuestra estirpe formaba parte de una universidad técnica, donde las partículas del aire que se respiraba presentaban mas bien aristas rectas, con un reducido número de alumnos, una atmósfera seria y bastante poco estridente, resultó una verdadera sorpresa que dicha reunión lograra juntar alrededor de 25 sansanos.
Ubicados todos en una de las salas de clase, finalmente nos consagramos a escuchar al misterioso personaje quien nos convocó para esta ocasión. Se trataba de Sergio “Pelao” Cuevas, alumno de último año e integrante de
.- Amigos, gracias por vuestra asistencia……ya saben que se nos viene encima
.- La organización para esta Kermesse como saben ya esta estructurada y se encuentra en funciones. Solamente pensaba que para darle un broche especial a todo el programa, sería simpático además contar con una orquesta Sansana propia, que nos represente musicalmente aportando un sello propio.
.- En verdad, yo no soy un experto en música y menos un entendido en orquestas. Así que agradeceré que me disculpen pero desde este momento les dejo a ustedes la tarea de armar algo que estimen acorde a las circunstancias.
Con esto Sergio Cuevas dio por terminada su intervención y nos dejó a los 25 concurrentes con la misión de continuar con esta loable y confusa iniciativa.
Se podrán imaginar, lo que vino después era una representación práctica de lo que significa la palabra “caos”. Con mucho esfuerzo se hizo una clasificación de los músicos. Hubo de todo, desde piano hasta acordeón, pasando por violín y flauta. Por supuesto no faltaron los guitarreros, de esos que rasquetean en privado o a lo mas se atreven a acompañar alguna canción en un paseo o fogata. Cantantes no había y menos alguien que entendiera el concepto de armar una orquesta.
Las discusiones siguieron hasta que se evidenciaron las primeras bajas. Nadie apostaba por el violín ni la flauta, el repertorio del acordeonista no era apto para una kermesse con música bailable (Ver Historia Kermesses USM), tampoco había suficientes instrumentos adecuados para los requerimientos. En fín, la tarea era sumamente compleja para estudiantes que nunca antes se vieron en una situación de esta naturaleza.
Finalmente, y como era de esperar, muchos se retiraron indignados tirando la esponja. Otros formaron pequeños grupos vociferando argumentos quizás con algo mas de propiedad. Como sea, a trastabillones al final solo quedaron dos lotes: uno lo componían Claudio Parra y Eduardo "Gato" Alquinta (ver Historia Los High Bass), y el otro, Patamán González, Gregorio "Goyo" Pérez, Bruno Lértora, Pedro Brignardello, Gustavo Dufourq y Roberto Bublik. Cada grupo improvisó como pudo su estructura musical y se empeñó en un plazo brevísimo a preparar algo digno que pudiera presentarse en
Como había que anunciar al grupo de su participación en dicho evento, fue necesario buscar un nombre. En realidad eso no resultó difícil; por unanimidad pensamos que siendo alumnos de

Como todo comienzo, la cosa resultó difícil y de inocente actividad pionera. Como resultado, la participación de los dos grupos en la mentada Kermesse se podría calificar de “desastrosa”. Los High Bass quizás se entendieron un poco mejor en virtud de que anteriormente algo habían practicado conjuntamente, pero los Sansanitos hicieron una clara demostración de lo que no debiera ser un conjunto musical...
Con esto, en estricto rigor, la historia musical de los Sansanitos y las buenas intenciones debieran haber concluido al día siguiente de su presentación en público. Nos dimos cuenta que una cosa es tocar la guitarra en una reunión de amigos y otra cosa es hacer una entrega musical en grupo y por añadidura cuente con la aprobación de los auditores. Invertimos un buen tiempo discutiendo sobre interpretaciones, gustos y estilos. Compartimos con otros grupos que ya se habian creado en Los Placeres (Ver Nota de Carlos Clavero). Sobre todo, descubrimos que no solo se requería de talento, y amor por lo que uno hace, sino que además instrumentos, equipo adecuado y mucha dedicación. Al final, ese año no hubo Sansanitos; sin embargo, la semilla de esa magna reunión cayó en tierra fértil y concluimos que éramos varios los que añoramos expresarnos musicalmente.
Al comienzo del próximo año académico en
La verdad es que esa oferta nos vino del cielo. El trabajo era mínimo, los cócteles junto a agasajos varios no faltaban y al concluir logramos reunir una suma que no era mayúscula pero nos permitió adquirir un par de amplificadores para guitarra y bajo eléctrico, instrumentos que de paso confeccionamos y armamos nosotros mismos ya que en esos tiempos no existía la importación de estos elementos (Ver Nota de Gustavo Duforq).

Con esos implementos básicos más la generosidad del Sr. Laredo (encargado del Laboratorio) quien a regañadientes nos facilitaba unos parlantes del sistema oficial de amplificación de la universidad, empezamos a rociar estridencias ya sea en el Internado, Auditorio Principal y sobre todo en el Aula Magna, donde existía y aun existe un piano de cola “Blutner” (piano de concierto prácticamente patrimonio nacional ). Pobre piano, sufrió los entusiasmados embates del Rock and Roll y el Twist. Debieron haber sido los días más grises para ese valioso instrumento cuya existencia estaba destinada mas bien para expresiones mas sublimes y académicas. Pero para nosotros al ver que en conjunto podíamos proferir sonidos a gran volumen y frases musicales incluso coordinadas, la experiencia nos pareció casi celestial.
Los que no pensaron de esa manera fueron los profesores que a esas horas se encontraban impartiendo clases. En verdad, los improvisados artefactos retumbaban desde el primer piso hasta
Pero el destino ya estaba echado…nada ni nadie iba a parar tanto entusiasmo. Nuevamente nuestro integrante empresario Gregorio Pérez salió a la palestra y sugirió que presentemos nuestras quejas y requerimientos nada menos que al Rector de entonces, el Sr. Carlos Ceruti. Hasta el mas atrevido de nosotros puso cara de ¿No será mucho?.....no perdemos nada con tratar y por último “ guagua que no llora no mama”. Cuento corto, pedimos hora en secretaría y unos días mas tarde no encontrábamos los cinco sentados en la oficina del Rector.
.- ¿Que los trae por aquí? preguntó Don Carlos en forma amable tratando de neutralizar nuestro nerviosismo.
Uno por uno, atropellándonos y a trastabillones verbales expusimos nuestra historia: que no teníamos un lugar para ensayar, nos faltaban equipos, parlantes, un piano y que requeríamos de alguna ayuda si era posible.
El Rector por un rato guardo silencio…..creo que estaba pensando cuan serio era todo lo planteado. Luego nos habló:
.- Voy a apostar por vuestro proyecto. Les voy a ayudar en lo que me están pidiendo. Solo les pido una cosa: que respondan como estudiantes haciendo honor a lo que significa el espíritu de
Como no estábamos preparados para esta clase de respuesta, no costó un tanto hacer una lista de prioridades pero al final logramos especificar los requerimientos.
La reunión concluyó con una llamada por citófono al Sr. Figueroa (Administrador General de la universidad en ese entonces):
.- Alo…. Sr. Figueroa? …aquí Don Carlos Ceruti.
.- Mire, aquí tengo unos estudiantes con los cuales he adquirido un compromiso de caballeros y agradeceré que de instrucción a su gente para las siguientes gestiones: Primero, En el Internado existe esa sala de Box y que usamos de bodega. Por favor mandemos a desocupar ese recinto, que lo limpien y que les entreguen una de llave para que la usen como sala de ensayo. Segundo, En la salita de estar del Internado hay un piano vertical que estos muchachos prometen arreglar y afinar. Habría que aprovechar de bajar ese piano a la misma sala. Tercero, tenemos esos uniformes formales de la universidad que se utilizan en los desfiles oficiales. Estos jóvenes irían a probarse unas chaquetas para poder usarlas como tenida representativa. Y cuarto, por favor agradecería que les extiendan un cheque en calidad de préstamo por la suma de tantitos pesos para adquisición de instrumentos musicales. El receptor del cheque indicará la fecha de devolución de ese dinero. Gracias.
Instantes después del protocolo del agradecimiento y despedida, anonadados, salimos de la oficina del Rector…nos costó recobrar la cordura y convencernos de lo que había ocurrido no era un sueño sino una realidad palpable pero acompañada de un gran compromiso. A día siguiente contábamos con sala de ensayo propia, piano, uniformes y una suma de dinero que nos permitió adquirir equipos para conformar la base de un conjunto musical.

El segundo compromiso, o sea el proyecto de un conjunto musical universitario también se cumplió. Sin embargo quiero hacer una distinción: Los resultados obviamente evidenciaron la creación de un conjunto cada vez mas consolidado a medida que pasaba el tiempo así que técnicamente y musicalmente se consiguió un objetivo partiendo casi de cero. Sin embargo, destaco que las prioridades del Rector en su momento no eran objetivos musicales. Creo no equivocarme que Don Carlos Ceruti en el fondo quiso poner a prueba nuestra capacidad de entrega por una causa. Quería saber si un grupo de estudiantes entusiastas era capaz de avanzar hacia una meta utilizando las herramientas de amistad, compañerismo, cualidades morales y una actitud responsable. Esa era su apuesta y la moneda no hay duda, éramos los estudiantes de
Esto pudiera parecer más bien una historia personal pero igualmente la incluyo por cuanto están los Sansanitos de por medio y porque deja al descubierto la forma de cómo se generaron los profundos lazos que hasta el día de hoy nos amarra a todos con nuestra universidad.
Es un hecho que gradualmente se logró esa sensación de que toda la universidad tenía puesta la camiseta de Los Sansanitos y por otra parte nosotros con mucho orgullo sentíamos que éramos representantes y parte de la universidad.


En el año 1966 me correspondió egresar. Generalmente después de todos los actos oficiales, en el gimnasio se organizaba una fiesta con participación de autoridades, los padres del egresado mas la polola o novia según sea el caso. Se entregaba el certificado y se procedía a los abrazos y felicitaciones. Para no faltar a la tradición Los Sansanitos se encontraban en el menú y nos correspondió iniciar la música para que comenzara la parte bailable.
Por esas cosas del momento, la atmósfera en tales circunstancias no era muy favorable para el baile. La pista central en efecto se veía totalmente vacía y seguramente hacían falta algunos grados etílicos para despertar el fervor de la concurrencia. Sin embargo en el momento mas inesperado, nuestro Rector que estaba sentado en una de las primeras mesas solicitó a su señora esposa que lo acompañara a la pista para iniciar el baile inaugural. Todos aplaudieron...y antes de que otras personas se integraran, la pareja bailó por unos buenos instantes como solista. En uno de sus giros y mientras se encontraba cerca del escenario, Don Carlos nos echó una mirada de complicidad, sonrió levemente y nos guiñó el ojo. El día, la ocasión y el momento era propicio para indicarnos que su apuesta por esos estudiantes entusiastas y locos hace cuatro años en su oficina fue acertada. Por nuestra parte también sonreímos felices...también era una buena ocasión para hacerle sentir: “misión cumplida”….gracias por creer en nosotros.



Al margen, tuvimos que adaptar un repertorio que permitiera presentaciones en fiestas, bailes, matrimonios y festivales ya que constituían una buena fuente de entrada de divisas. Tempranamente nos dimos cuenta que este pasatiempo resultaba tremendamente exigente en lo económico. Había que financiar mantención, renovación de equipos e instrumentos, además de contar con un fondo para viajes, transporte y gastos varios. En ese sentido, los objetivos también se lograron con creces. Si bien es cierto la idea central no era hacer música por dinero, igualmente al final estábamos holgados de fondos. Tanto así, que incluso quedaba un buen remanente que repartíamos entre los integrantes. Situación que obviamente privilegió a algunas pololitas de turno, acostumbradas a ver mas bien estudiantes con los bolsillos planchados. El restaurante “El Parrón” también fue testigo de como unos estudiantes mediante un “Lomo Pobre” bien regado y un crépe suzette flambeado al cognac, trataban de borrar el recuerdo de la tradicional “suela” que servían en los comedores de la universidad. Además los taxistas del Cerro los Placeres se esmeraban por trasladarnos ya que con tanto tarro podían cobrar precios especiales. En buenas cuentas pobreza no se notaba.

Obviamente, todo músico ( por modesto que sea ) en el fondo busca el reconocimiento o llámese aceptación del público. Este anhelo nos llevó a buscar oportunidades en la radio, la televisión y cuanto festival universitario y veraniego existiese en la zona. De manera que con algo de insistencia otras veces como invitados, logramos hacer presentaciones en Radio Minería en Viña, Radio Cooperativa de Santiago, Canal13 UC, Canal 4 ( UCV) sin contar con los carnavales playeros veraniegos, kermesses, fiestas mechonas y contratos estables por los meses estivales en locales como el “Chez Gerald” o “Las Totoras” de Viña, que de paso permitía financiarnos holgadamente el veraneo en la zona. Hubo períodos a veces de tres o cuatro meses continuos en que todos los viernes o sábados estaba programada alguna presentación. Incluso en varias oportunidades hubo necesidad de efectuar presentaciones en lugares distintos en la misma noche.
Durante el tercer año de los Sansanitos junto con la obtención de la licencia para conducir gracias a la “Celestina” ( camioneta auto escuela de
En otra oportunidad, después de hacer una presentacion en la ciudad de Quillota ingresamos a la universidad a una hora en que ya aclaraba. Estacionamos lo mas cercano a la entrada del Internado para efectuar la tarea mas desagradable: descargar nuestros tarros y llevarlos a pulso hasta el sótano de la sala de ensayo.
Entre el rugido del motor V8 de
Nos quedamos mudos; por unos instantes nadie supo que decir ….Antes de cavilar mentalmente una forma de disculpa, el personaje que estaba con el bombo sobre el pick up en forma seria responde...“No estamos llegando Sr. González….lo que pasa es que estamos cargando la camioneta tempranito porque nos toca una presentación bastante lejos”. Otro silencio...sepulcral...y luego estábamos todos a carcajada limpia incluyendo a Don Carlos. De paso menciono que el Director del Internado fue siempre hincha N 1 de los Sansanitos; no faltó el alientoy apoyo por parte de ese querido profesor. Mal que mal...nuestra sala de ensayos estaba enclavada en su reducto; nos trataba como papá a sus hijos. Severo y grave en primera instancia pero con corazón de abuelita.

Con el tiempo y como pasa generalmente en todos los conjuntos, nacieron inquietudes musicales individuales que no coincidían necesariamente con la tendencia de otros integrantes. De modo que se comenzaron a explorar nuevos campos de interpretación mediante la incorporación de otros estudiantes en nuestra familia. Uno de ellos fue el Feña Wladimiro, sansano quizás con la mejor oreja y talento musical de la universidad. Fue un gran aporte para lograr dar un paso importante en los progresos musicales.
Dada la gran cantidad de músicos que revoloteaban ya para esos tiempos, se formaron dos gupos: “Los Sansanitos” y los “ Yaks” (Ver Historia Los Yaks). El primer grupo siguió la tendencia de música fiestera, quizá un poco mas comercial y el segundo se aventuró a explorar interpretación a cuatro voces con instrumentación. También se experimentó con la composición de temas originales. Esta modalidad era mas bien apta para presentaciones en los medios, como
A pesar de esta multiplicación, todos seguimos ocupando armónicamente la misma sala con mucha cooperación entre todos. Mal que mal éramos amigos de tanto tiempo y tanta aventura compartida. Desde el inicio hasta las finales de los conjuntos formaron parte de ellos con mayor o menor participación los siguientes estudiantes: Eduardo (Patamán) González, Gregorio Pérez, Gustavo Dufourcq, Roberto Bublik, Pedro Brignardello, Domingo Vacarezza, Bruno Lértora, Luis Delpino, Ismael Huaso Videla, Luis Correa, Fernando Wladimiro, José Wladimiro, Santiago Pinto, Juan Donoso, Sergio Alveal, Nelson Vera, Nelson González.
Hubo también alguna participación de algunos sansanos y ciertos integrantes externos. Pero solamente por períodos cortos.

Todo lo que alguna vez comienza también tiene su fin. Siempre teníamos claro que esto era parte paralela de la vida de estudiante. Un gran pasatiempo, donde aprendimos a lograr objetivos en equipo. Tanto así que hasta el día de hoy mas allá de la nostalgia propia del pasado juvenil, nos une una amistad con mucho respeto por cada uno de sus integrantes. Esta aventura tuvo su ocaso natural a medida que sus integrantes se fueron titulando y emprendieron cada uno su camino profesional.
Al final, quizás no logramos convertirnos en grandes músicos pero aprendimos lo que significa la amistad verdadera, lo que significa luchar de cero por una meta, aprendimos a tolerarnos, a ser equipo, llegar a acuerdos y sobre todo, darnos cuenta que formamos parte de la gran familia sansana dentro de ese espíritu tan especial que caracterizaba nuestra querida universidad.
REFERENCIAS ADICIONALES
Ver Historia de las Kermesses Sansanas
Ver Nota enviada por Arturo Flores (Historia Los High Bass)
Ver Nota enviada por Carlos Clavero (Historia Los Blue Falcons)
Ver Nota enviada por Gustavo Duforq (Comision Interamericana de Energia Nuclear y Los Sansanitos)